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Cáritas constata un aumento de la desigualdad y mayor dificultad para el desarrollo de las mujeres que acompaña

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SEVILLA, 5 (EUROPA PRESS)

Cáritas Sevilla ha alertado este viernes acerca de cómo las mujeres sufren de «forma directa» las consecuencias de la crisis actual, de modo que desde la acción que la institución desarrolla en la provincia, «constata un aumento en las dificultades de este colectivo para acceder a unas condiciones de vida dignas, y de las barreras a las se enfrentan para su desarrollo personal y profesional, mayores aún que en 2019».

Si en años anteriores Cáritas Sevilla afirmaba que la pobreza tenía rostro de mujer, la organización ha comprobado que los efectos socioeconómicos de «la pandemia también tienen ese rostro». Unos efectos que dejan al descubierto un modelo «social desigual y excluyente», señala en un comunicado.

Las mujeres acompañadas por Cáritas han visto cómo han aumentado las dificultades para vivir de una forma digna. Especialmente han sufrido las consecuencias de esta crisis aquellas mujeres que encabezan familias monoparentales, con alguna persona a su cargo o cuidado y trabajos precarios, muchos de ellos provienen de la economía informal. Un perfil al que Cáritas atiende en Sevilla con frecuencia. Además, la situación cobra mayor gravedad «si la mujer es migrante y no tiene documentación».

El desempleo ha afectado también con mayor dureza en la provincia a la mujer, según destaca la organización eclesiástica. «La limitación de movilidad, el cierre de toda actividad no esencial de la noche a la mañana, o las restricciones posteriores han llevado al paro a miles de personas». La salud, la limpieza, los cuidados, la alimentación, el pequeño comercio de proximidad, que tienen en común su carácter esencial en tiempos de crisis, «son profesiones eminentemente feminizadas».

«A esto se suma la economía informal en el ámbito del hogar, donde las mujeres se encargan principalmente del trabajo de los cuidados , un trabajo no remunerado e invisibilizado». Además, durante la etapa más dura del confinamiento, la ausencia de actividad en los colegios ha provocado que muchas mujeres con hijos a cargo y escasos recursos residenciales, no hayan podido conciliar y han tenido que abandonar sus trabajos y renunciar a cualquier fuente de ingresos».

En Sevilla, el acompañamiento específico a la mujer por parte de la entidad se ha realizado a través de diez proyectos parroquiales, enfocados principalmente al cuidado personal y al desarrollo social de la mujer en situación de exclusión. En 2020, participaron 241 mujeres , todas ellas demandantes, en un principio, de ayudas directas a la Cáritas parroquial, cuyo acompañamiento ha facilitado su participación en actividades de este tipo de proyectos.

Más de 50 personas voluntarias, también en su mayoría mujeres, acompañan a los participantes en los cursos y talleres de las parroquias, «adaptándose en todo momento a la situación actual e intentando alcanzar las nuevas necesidades surgidas». Entre ellas, destaca la atención constante y telefónica que las Cáritas de San José de la Rinconada ha estado realizando a más de 90 mujeres. Un proyecto que se desarrollaba presencialmente para la promoción laboral y que atiende situaciones actuales y temas de interés «como los miedos generados por la pandemia, cómo gestionar la ansiedad o el estado de ánimo o la responsabilidad con respecto a los hijos en estos momentos».

También el Centro Diocesano de Empleo (CDE) dedica parte de su atención a la mujer a través de una formación específica para mujeres en situación de vulnerabilidad, en el que participaron el pasado año 20 mujeres, «provienen todas ellas de la economía informal y que, tras la formación han podido acceder a un contrato laboral con condiciones dignas».

Además, a través del CDE, Cáritas está implicada en la Plataforma de Hogar de Sevilla, un sector «muy castigado por la pandemia». En esta mesa se busca la dignificación y los derechos laborales de un sector ocupado principalmente por mujeres, muchas de ellas migrantes.